Los corros de la Sierra de Sobia

Datos básicos

11.7 Km
Media
4.25 h
Ida y vuelta

Descripción del recorrido

Se trata de un recorrido de dificultad media que nos conducirá al cordal de la Sierra de La Sobia en plena Reserva de la Biosfera de Las Ubiña–La Mesa.

La ruta recibe este nombre porque al final de la misma, en los pastos de altura del entorno de la laguna de La Sobia, se pueden observar corros, unas ancestrales construcciones, enmarcadas en un paisaje que uno no imagina al comenzar a caminar. Además durante nuestra andadura quizá podamos ver alguna de las aves rapaces que anidan en la zona.

Con la guía interactiva podremos visualizar nuestra posición en la ruta en todo momento y la localización de los puntos de interés, todo ello sin tener que preocuparnos de la cobertura.

Atención ruta de montaña. Las dificultades y tiempos citados en la descripción están orientados para su realización en ausencia de nieve. Con nieve, hielo o frío intenso no aventurarse en ella sin el equipo adecuado (crampones, piolet, raquetas, ARVA , ropa térmica etc...) o sin los conocimientos básicos de alpinismo ( técnicas de cramponaje, autodetención etc…).
Como todos los itinerarios que realicemos por la montaña debemos extremar la precaución en caso de niebla densa, o incluso, suspender los planes ruta (es habitual que la niebla no deje ver más allá de 2 ó 3 m con el peligro que ello conlleva dada la abrupta orografía).

Ermita de Nuestra Señora del Cébrano - Laguna de Sobia
La ruta comienza en el tevergano pueblo de Carrea, pudiendo dejar el coche en los alrededores de la Ermita de la Virgen del Cébrano, (Santuario de Nuestra Señora del Cébrano) patrona de Teverga, en cuyo honor se celebra una célebre romería anual.

El paisaje aquí ya promete, y se confirmará durante la marcha.

Se asciende desde esta ermita pasando por el cementerio de la localidad, donde la pista nueva nos guiará sin problema en estos primeros pasos. Atravesaremos entonces una zona densamente arbolada, donde se agolpan robles, castaños, arces, tilos... y que con cierta pendiente nos va acercando a las praderías de la ladera de la sierra.

Aquí el paisaje más abierto nos permite ver el camino ascendente que nos espera y las verticales paredes calizas, donde una gran cueva llamará nuestra atención.

Según la época del año, es frecuente encontrar una abundante cabaña ganadera, sobre todo vacas y caballos, modeladores del paisaje en este tramo, manteniendo pastos y recortando las espineras y otros arbustos.

Comienza ahora la principal etapa de ascenso, por el tramo conocido como Las Revueltas o Les Envueltes, por su característico zigzag (con trazado cómodo y seguro), que nos permitirá ir ganando altura, y disfrutando de unas vistas espectaculares sobre el valle y el Cordal de La Mesa al fondo.

Sobrepasamos una portilla de madera que da acceso a zona de pastos, y ascendiendo casi por la línea de máxima pendiente llegamos al conjunto de abrevadero, fuente y Laguna de La Sobia, que evitan que falte agua a la generosa cabaña ganadera.

Laguna de La Sobia - Pico La Siella-Veigas de Fuera

Desde aquí podemos seguir, hacia el oeste, semicresteando por la cómoda cara sur que se dirige hacia el pico La Siella (1.514 m). Lo haremos por un camino homogéneo, calizo y siempre asomado sobre las localidades del fondo del valle (Carrea, Berrueño, Sobrevilla, Riello...).

Esta cima está coronada por un vértice geodésico, y una cruz-buzón de cima que el grupo de montaña Vetusta instaló en el año 1987. Ahora podremos ver, además, la capital del concejo, San Martín de Teverga, y mucho más allá, buena parte de la zona central de Asturias desde este sobresaliente mirador.


Comenzamos el descenso hacia el noreste, perdiendo altura hacia las zonas de pastos, también llamadas veigas, que surcan la cima de la Sierra de Sobia, cuyos nombres nos resultarán fáciles de recordar: Veigas Dentru, y Veigas de Fuera, a medida que caminamos hacia el este.

Estas zonas amplias y casi llanas, de praderas verdes, se encuentran salpicadas de pequeñas agrupaciones de corros y otras cabañas más comunes, camufladas entre la caliza. Es recomendable acercarse a ellas e imaginar el modo de vida de aquellos pastores trashumantes de antaño...

Veigas de Fuera - Mirador
Tras el paseo que supone ir descendiendo entre veigas y brañas, y una vez en la zona de las Veigas de Afuera, merece la pena, antes de cerrar el circuito de nuestra ruta, arrimarse hacia el norte, hasta las últimas cabañas visibles. Desde aquí podremos asomarnos hacia donde en toda la ruta no se puede, la zona norte, pudiendo contemplar desde un sensacional balcón, un hayedo a nuestros pies, el valle que conforma el río Zarameo, afluente del Trubia, y las sierras del Gorrión, de Caranga y de Peña Collada al frente.

Ahora sí, podemos darnos la vuelta y atravesar toda la Veiga de Afuera hasta reencontrarnos con la laguna, y despedirnos de este paisaje tan especial antes de desandar nuestro camino de regreso hasta la ermita.