El hayedo de la Biescona

Datos básicos

5.3 Km
Baja
1.75 h
Ida y vuelta
recomendada para niños

Descripción del recorrido

Esta ruta nos permitirá disfrutar de un bosque espectacular a las faldas de la Sierra del Sueve, uno de los signos de la costa oriental Asturiana y aún tendremos tiempo de rematar el día visitando alguna playa de la zona.
Podemos complementar la ruta visitando el Centro de Interpretación de la Sierra del Sueve, en las antiguas escuelas del pueblo de Gobiendes, en el municipio de Colunga.
Descargando la guía interactiva, tendremos una práctica herramienta que nos permitirá conocer nuestra posición en el mapa de la ruta y localizar fácilmente los puntos de mayor interés. Toda la guía nos funcionará además sin necesidad de cobertura 3G.

Casa Julia – Minas de La Toya
La ruta comienza en la carretera AS-260 que nos conduce desde Colunga a Arriondas pasando por el Mirador del Fito. Concretamente salimos del antiguo bar “Casa Julia”, donde tenemos espacio para aparcar el coche.
De este punto parte una pista ancha que en pocos pasos nos conduce a un cerramiento que impide la salida del ganado. Atravesado el cierre es frecuente ver algunas vacas, caballos, cabras o incluso algunos cerdos. El camino bien marcado continúa hasta un abrevadero en cuyas cercanías abundan los zarzales y a finales del verano también sus apreciadas moras.
Continuando el camino encontramos una bifurcación. En este punto debemos abandonar la pista más marcada y que conduce a una caseta de canalización de agua blanca y azul que veremos a lo alto. Tomamos entonces la senda estrecha que parte a la derecha hasta alcanzar las ruinas de las antiguas minas de la Toya.

Minas de La Toya - Fayona
Poco a poco nos hemos ido introduciendo en un paisaje dominado por la vegetación y tras superar algún repecho por la ladera de la derecha y con la riega de La Toya en el fondo, nos sorprenderá una espectacular garganta de grandes rocas tupidas por los musgos, frondosos helechos y algún que otro tejo.
Atravesando esta garganta, sin cauce de agua pero con firme resbaladizo, nos adentramos en el hayedo. Poco a poco vamos ascendiendo y las hayas van teniendo mayor porte. Podemos dar por concluida nuestra excursión cuando el bosque comienza a abrirse dando lugar a zonas de matorral y pasto.
En este entorno se encuentra un haya de gran tamaño que los lugareños llaman “la fayona”, que bien merece unos abrazos y fotografías.
Desde este punto volveremos, por el mismo camino pero con otra perspectiva del paisaje, hasta el lugar en el que hemos dejado nuestro coche.