Bosque de Peloño

Datos básicos

23.7 Km
Media
6.25 h
Ida y vuelta

Descripción del recorrido

Este recorrido discurre por el interior del Parque Natural de Ponga y nos permitirá descubrir uno de los rincones más bellos de Asturias, el bosque de Peloño.

Todo el año merece la pena visitar Peloño, pero recomendamos realizar este recorrido especialmente en otoño, cuando podremos disfrutar de la variedad de colores con los que se muestran los árboles, desde verdes a ocres, y dejarnos asombrar por este increíble paisaje.

Les Bedules – Collada de Grancedo
La ruta comienza en la collada de Les Bedules, donde podemos dejar estacionado nuestro coche hasta la hora de regresar. Este paraje recibe su nombre de un bosque de abedules que cubría esta zona hasta hace relativamente poco, y que hoy ha desaparecido totalmente.

Antes de iniciar nuestro recorrido podemos acercarnos a la senda accesible que parte desde este punto y asomarnos a los dos miradores que allí existen, recreándonos con las hermosas panorámicas que nos ofrecen de los Picos de Europa y de la gran mole caliza que forma el Tiatordos.

Nuestro itinerario sigue el camino histórico, conocido como el Camín de Los Arrieros, que cruzaba Castilla y que constituía una importante vía comercial entre Asturias y La Meseta.

La pista discurre en todo momento bajo robles y hayas encontrándonos pronto con un cruce de caminos en una zona conocida como La Biforcadera. Despreciamos el camino que sale a la derecha, que lleva a la majada de Les Llampes, y continuamos por la pista por la que veníamos que, en un ligero ascenso, nos acerca hasta la Collada de Grancedo.

Este es un buen sitio para hacer un descanso, ya que además hay una fuente donde podemos refrescarnos.

Collada de Grancedo – Collada de Guaranga
Tras el descanso continuamos nuestra excursión por la pista que traíamos. Al poco rato veremos un camino que sale a nuestra izquierda, donde podemos desviarnos para ver el conocido Roblón de Bustiellos, un gran roble albar de 8 m de diámetro y 30 m de alto.

Tras este pequeño desvío debemos volver al camino que traíamos para, al poco rato, llegar a las ruinas de La Palanca, donde se encuentran los restos de una casa incendiada que en otra época sirvió como refugio de cazadores.

Debemos seguir siempre por la misma pista, obviando los distintos cruces que nos podemos encontrar y disfrutando en todo momento del esplendor del hayedo hasta alcanzar un claro del bosque, conocido como Les Peruyales por la abundancia de perales silvestres que aquí crecen.

Sólo nos queda un último tramo de la pista que nos conduce hacia la collada de Guaranga, límite sur del bosque de Peloño.

El regreso lo realizaremos por el mismo camino por el que hemos venido.